miércoles, 27 de julio de 2022

 


 

 

 

 

 

MATEO YUPANQUI “El Diablo Mateo”:

 MITO O REALIDAD

 

Ruyer Espinoza Yupanqui

 

 

 

Las expresiones y manifestaciones culturales  de nuestros pueblos que se transmiten de generación en generación, nos permiten apreciar fenómenos o elementos muy importantes para la comprensión de la cosmovisión andina; pues los saberes ancestrales trasmitidos por la tradición oral, tienen el propósito de difundir conocimientos y experiencias a las nuevas generaciones, y a su vez actúa en su área geográfica como el vínculo de un pasado histórico común manteniendo lazos de identidad cultural, de esta manera se genera un proceso de mestizaje entre lo hispánico y lo andino, dando lugar a una reelaboración cultural con nuevos matices.

La comunidad andina en base a la interpretación de sus propias experiencias o vivencias, está recuperando y redescubriendo las relaciones energéticas entre el hombre y la naturaleza a través de su singular existencia generacional histórica, para modelar su espíritu con las enseñanzas del pasado, en todo lo que tienen de grandioso, a fin de exaltar el concepto de la propia cultura. 

 

     Sumbilca, un sentimiento para los sumbilcanos. "Nada hay tan dulce como la patria y los padres propios, aunque uno tenga en tierra extraña y lejana la mansión más opulenta" (Homero)


           La historia del Diablo Mateo es una narración tradicional trasmitida en forma oral de generación en generación de hechos imaginarios y sobrenaturales entremezclados con realidad que sucedieron en la comunidad de Sumbilca, provincia de Huaral.

La “leyenda del Diablo Mateo” está basada en el relato de la vida de un personaje real impregnado de una verdad desconocida pero también deformada o muy exagerada por el imaginario popular.

En efecto, el carácter fantástico que la población vernácula atribuye a la historia de Mateo Yupanqui, ha acabado con su parte de realidad, tornándola en leyenda. Pero a pesar de ello el pueblo sumbilcano reconoce en Mateo Yupanqui a un personaje inolvidable e imprescindible en la historia local. Clara demostración es que la calle principal del pueblo de Piscocoto, caserío de Sumbilca, lleva actualmente su nombre.

El profesor sumbilcano Edilberto Espinoza Padilla, en uno de sus acostumbrados diálogos reflexivos con sus alumnos de la Escuela 425, decía: “Nadie debe dudar de la real existencia de este hombre llamado Mateo Yupanqui, nacido en Sumbilca, y que por su probada educación y amor a la justicia encabezó un movimiento reivindicador en favor de su pueblo”.

La presentación de esta “leyenda” es para explicar los hechos históricos ocurridos en la época colonial, durante la composición de tierras y litigios comunales en la comunidad de Sumbilca; sin duda, esta es la parte que hace creíble a esta historia, porque se ubica en un espacio y tiempo real definido. La comunidad de Sumbilca es el elemento central, es el espacio donde sucedieron los hechos, y el tiempo histórico se ubica por los años de la guerra independentista, época de dura lucha por la liberación de la invasión española.

Existe abundante documentación confirmatoria que durante la época colonial se agudizaron los problemas entre los pueblos vecinos de Sumbilca; en efecto durante dicha periodización histórica se llevaba a cabo un proceso de composición de los linderos comunales. Sumbilca poseedora de grandes extensiones de tierras, se encontraba seriamente amenazada por la apetencia de los pueblos vecinos; aquí es cuando aparece Mateo Yupanqui para salvaguardar los intereses sumbilcanos.


Cucacalle, es un paraje serrano impregnado de misterio, de magia andina, y quizás un espacio de mucha energía magnética donde ocurrieron sucesos increíbles, de allí que se conservan creencias populares ancestrales; es en este lugar por donde recorría el “El Diablo Mateo’’ con sus banda musical conformado por otros “diablos”, camino a Coillao.

Mateo Yupanqui, tuvo existencia física, verdadera y efectiva hacia finales del siglo XVIII, probablemente su nacimiento sería en Sumbilca al rededor del año 1788, por el fresco recuerdo que se tiene de él, y por las vestimentas y otros objetos que dejara, y que hoy se encuentran en poder de los herederos de su biznieto directo don Raymundo Yupanqui C. Del mismo modo, por la documentación hallada en el Archivo General de la Nación, sobre los juicios de tierras comunales de aquellos años; está probado que don Mateo Yupanqui, como dirigente comunal representó incansablemente a la comunidad de Sumbilca frente a las amenazas de las comunidades vecinas, por ello se dice que fue envenenado por comuneros raumeños, temiendo que Mateo Yupanqui por su gran habilidad podría ganar para Sumbilca las tierras de Ingasuyo; aunque otra versión sostiene que fueron los marqueños porque tenían un pleito de muchos años, por las tierras de Coscay, registrándose querellas durante los años 1657, 1787 y 1826.

El 18 de marzo de 1645, el virrey Mancera comisionó al Corregidor de la Provincia de Canta, don Manuel de Castilla, para la visita, venta y composición de tierras en dicha jurisdicción (A.G.N. Ms Cit. Leg. 270. C: 1020 fol. 81.- La visita de Pedro de Meneses –1644). A mediados del siglo XVIII se realiza la segunda composición de tierras comunales en el Perú, con ella se modifica parcialmente la demarcación del territorio sumbilcano. De acuerdo a las disposiciones coloniales durante la repartición de tierras, Sumbilca no podía aspirar a la posesión del maizal de Coillao, ya que se le había dado el maizal de Piscocoto, quedando Coillao como tierra excedente, por lo cual fueron dadas legalmente a la comunidad de Pampas, que carecía de tierras bajas. Pero los sumbilcanos no renunciaron a tenerlas por lo cual iniciaron un litigio, que al parecer por los años próximos al 1825, los sumbilcanos dirigidos por el legendario y héroe de la guerra de la independencia, el Sub Teniente de Graduación don Mateo Yupanqui, echaron definitivamente a los pampasinos de Coillao.

Al parecer por las cercanías de 1750, la comunidad de Sumbilca vende  a Rauma  las  tierras de  Ingasuyo por  motivo que los raumeños contaminaban las aguas del río con los desechos de los minerales que extraían de las minas de la parte alta. Los huandarinos igualmente perjudicados por el agua contaminada vendieron a los raumeños el maizal de Capia en un celemín de escudos de plata. Años después los sumbilcanos encabezados por el legendario Mateo Yupanqui, trataron de recuperar las tierras de Ingasuyo, fracasando en su intento por el asesinato del líder sumbilcano.

A fines del siglo XVIII se produce un largo litigio entre Sumbilca y las comunidades de Huándaro y Rauma, a razón que las segundas se habían apropiado de unas tierras de Sumbilca en el paraje de Acull. Al parecer este pleito lo perdió Sumbilca ya que en la actualidad no tiene la posesión de dichas tierras.

 

Paraje de Cullutrume, al pie de los predios de la milenaria ciudadela de Wancavirga


 

LA LEYENDA DEL DIABLO MATEO

(Tradición de la Comunidad de Sumbilca.)

 

Rescatado y narrado por el Profesor Arcadio Arteaga León, natural de Pállac –Huaral; publicado en “Mitos y Leyendas Andinos”, Lima -1976.

 

           La Comunidad de Sumbilca está asentada en ambos lados de unas suaves lomas en que remata un contrafuerte de la cordillera de los andes. La formación de esta Comunidad ha sido harta azarosa hasta convertirse hoy en día en una de las más importantes y densamente pobladas en la provincia de Huaral. En la época colonial los españoles tuvieron el buen cuidado al repartir las tierras comunales para que no faltase a ninguna. Se entregó parcelas para el cultivo de las papas y en las zonas bajas para el sembrío del maíz, ambos productos base y sustento de la alimentación indígena. Por eso, a veces el maizal de un pueblo estaba enclavado en la jurisdicción de otra Comunidad, porque sólo así podían dotarle de tierras aptas para el cultivo de este cereal. Esto es  lo que sucedía con la comunidad de Pampas que  tenía su maizal de COILLAO asentada dentro de la jurisdicción de Sumbilca. Desde luego los sumbilcanos no miraban con buenos ojos esta vecindad y vanamente habían tratado de expulsar a los pampasinos, hasta que apareció el DIABLO MATEO.

 

Llamaban el Diablo Mateo al hijo de una sumbilcana que vivía en el paraje de CURAC – CALLE, lugar vecino al maizal de Coillao y que la conseja popular daba como hijo del ayuntamiento de la sumbilcana con el diablo. Pues el niño de cuerpo deformado, manos toscas, pies desmesurados, tenía además actitudes raras y fuera de lo natural. Así aprendió a leer sin tener escuela, sacaba árboles de un solo tirón, desgajaba pedrones que otros no podían ni moverlo, levantaba un saco de papas con una sola mano, podía escribir y firmar con los pies. Cuando Mateo creció y llegó a la plenitud de sus fuerzas, convocó a los sumbilcanos para apoderarse de COILLAO y marchando a la cabeza de ellos bajaron al maizal donde estaban precisamente en pleno sembrío del maíz los pampasinos. Mateo desafiante ordenó parar las yuntas que trabajaban y a retirarse inmediatamente a los pampasinos. Como éstos no le hicieron caso, entró a la chacra y con una mano aventaba a la yunta a un lado y con la otra mano al gañan lejos al otro lado. Cuando los pampasinos le atacaron en carga montón, bastó que Mateo los tocara para dejarlos privados en el suelo. Los demás huyeron para no volver más.

 

 

INTERPRETACION DE LA LEYENDA

 

NACIMIENTO:

Hijo de una pastora sumbilcana conocida como Juana Yupanqui, que vivía en el paraje de Curacalle, y del diablo. Se desconocía al padre.

 

EXPLICACION:

Hay indicios que hacen suponer que el padre pudo ser un personaje de tipo español o mestizo que vivió al margen de la ley, quizás un pishtaco1 o un salteador. En aquellos años de profunda fe religiosa donde la moral era lo primordial, un hijo ilegitimo era mal visto, por lo cual se inventó una paternidad fantástica.

 

 RASGOS FISICOS:

Tenía manos y pies grandes, con abundante bello, cuerpo deforme; en suma, era muy diferente al común de los sumbilcanos.

 

EXPLICACION:

Mateo Yupanqui posiblemente mestizo tenía la fisonomía del tipo español, claro está no semejaba para nada al común sumbilcano de aquellos tiempos, con profundos rasgos físicos andinos.

 

SU COMPORTAMIENTO:

Tenía costumbres y actitudes raras que no eran normales. Aprendió a leer y a escribir sin ir a la escuela; era sumamente hábil y muy inteligente.

 

EXPLICACION:

Para los sumbilcanos lo normal era lo que ellos hacían desde sus ancestros. Los conocimientos hispanos que adquirió prueban que Mateo frecuento a su padre posiblemente oculto en el paraje de Curacalle.

 

FICCION Y REALIDAD:

Tenía una fuerza descomunal, arrancaba arboles con una sola mano, levantaba enormes peñascos y al solo contacto con sus manos a sus enemigos los dejaba privados de conocimiento.

 

EXPLICACION:

Cuando es difícil de definir dentro del imaginario popular, sin lugar a dudas es cuando lo sobrehumano, lo sobrenatural, lo fantástico se constituye en el aderezo imprescindible en toda la historia que escapaba a la comprensión del pueblo. El temor a lo desconocido constituía una forma de amenaza, por eso de la conceptualización y visualización del trauma cultural, que se acentuó en el colectivo, principalmente de los moradores vecinos al pueblo de Sumbilca.

 

 

 

(1 )   La leyenda del pishtaco o pishtakuq como asesino "degollador", surge entre la población de los Andes Centrales peruanos (Junín, Huánuco, Pasco, Ancash y la sierra de Lima)   https://es.wikipedia.org/wiki/Pishtaco

 

 

El arqueólogo Pedro Eduardo VILLAR CÓRDOVA, encontró evidencias que los pishtacos  existieron  en  cuevas  próximas  a  San Agustín de  Pariac, Huayopampa,

Las culturas prehispánicas del departamento de Lima (1935)”

El pishtaco suele ser un hombre blanco y, menos corrientemente, un mestizo. La visualización más antigua de esta figura es la de un hombre blanco, alto, barbudo con cara repulsante, vestido de hábito de convento provisto de una chapuza. Estudios Latinoamericanos (2019) “La figura del pishtaco andino”


Centro poblado de Piscocoto, maizal del pueblo de Sumbilca


MATEO YUPANQUI:
LIDER SUMBILCANO CONVERTIDO EN LEYENDA

Por Alejandro Grados Sánchez (*)

 El tercer líder sumbilcano, aunque legendario, pero importante fue don Mateo Yupanqui, apodado “Diablo Mateo”, ancestro de mi primo Pedro Yupanqui, mi familia materna. Mateo Yupanqui un personaje nacido en Sumbilca, hijo de mujer sumbilcana; aprendió a leer y escribir en su propio pueblo, aprendió con sus padres y paisanos a conocer el inmenso territorio de su comunidad; celoso contra los invasores advenedizos que pretendían las tierras de Sumbilca.

 Supuestamente fue un dirigente de la comunidad, que infundía respeto y autoridad de mando, sobre todo tratándose de la seguridad del territorio comunal sumbilcano. También cuenta la leyenda que tenía una talla alta un poco más de la media, y dotado de una gran fuerza física para defenderse de sus adversarios. 

 Aquí reseñamos una de sus hazañas más importantes que realizó en defensa de la integridad de nuestras tierras comunales, que nos debe servir de ejemplo para defendernos de los invasores traficantes de tierras de nuestro territorio, como Pisquillo, Saume, Santo Domingo, Vilca, Huayo, en la zona costera.

 Sucedió una vez cuando Mateo Yupanqui, siendo hombre maduro; Sumbilca tenía problemas de tierras con la comunidad de Pampas, que pretendían la posesión de las tierras de Coillao-Ashapampa. Los pampasinos, muy decididos habían tomado posesión de dichas tierras. Es en pleno invierno, cuando la tierra estaba húmeda la parcelaron y sembraron maíz. Enterado de ello, Mateo Yupanqui, convoca a los comuneros sumbilcanos a una reunión de emergencia y ordena el desalojo total de los intrusos bajo responsabilidad de quien no asista en defensa del territorio comunal. Los pampasinos enfrentaron el desalojo; hubo enfrentamiento cuerpo a cuerpo, y Mateo Yupanqui era el que más muertos dejaba durante la pelea, y los pocos invasores que quedaron fugaron del lugar. Los muertos que quedaron fueron arrojados al Rio Añasmayo, por órdenes de Mateo Yupanqui.


 (*) Don Alejandro Grados Sánchez, natural de Sumbilca, colaborador de la Revista Avanza, entrega este aporte no publicado sobre pasajes y sucesos más relevantes en la vida de un personaje histórico como Mateo Yupanqui. Lo señala como tercer líder sumbilcano, junto a Esteban Erazo e Isidro Vilcachagua.


 Publicado por RecearchGate, Discover scientific knowledge and stay connected to the world of science.

https://www.researchgate.net/publication/362242293_Raices_de_mi_Pueblo_Peru

Raíces de mi Pueblo Perú Serie No. I- 001 2022-07


miércoles, 18 de abril de 2018

LINDEROS DE LA COMUNIDAD DE SUMBILCA


LIMITES  DE LA COMUNIDAD DE SUMBILCA

El primer título inmemorial de la Comunidad de Sumbilca, llamado “Título de la Conquista”, arreglado en el año 1604, señala los linderos  con la vecina comunidad de Marco por “Huanacray”, Juniac, Allcoderpán, Biscapucro, Quilcaycocha, Tarocoscay, Tinyagüaren, Llaumay, Cucurhuay, Shullca, Cocachacra y Maquillas en la quebrada de Arhua.

Centro poblado de Piscocoto

Más tarde en el año 1657, en una querella de Sumbilca contra el pueblo de Marco por haberse apropiado de varios terrenos en Tarocoscay, se ratifican estos límites por Juniac, Allcoderpán, Quilcaycocha y Tarocoscay. Este problema con la comunidad de Marco trascendió hasta finales del siglo XVIII.

El año 1787, la comunidad de Sumbilca apela al Juez Subdelegado de Canta, reclamando que los comunes de Marco, habían sorprendido con engaños al Corregidor Jurídico para obtener un fallo favorable sobre el litigio de Coscay. Al parecer este pleito finalmente fue ganado por la comunidad de Marco, debido a que actualmente tiene la posesión de dichas tierras litigadas.

En lo que sería los linderos con la desaparecida comunidad de Ama, que  actualmente pertenece a Quipán, y a la hacienda colonial de Pacaybamba, el Título de la Conquista señala a Pingullungo, Pacaybamba y Ayacoto. Entendiéndose que los dominios de la comunidad de Sumbilca comprendían solo los cerros del lado derecho del valle de Pacaybamba, toda vez que el valle mismo era parte de la mencionada hacienda.

Río Añasmayo en Alancho

De acuerdo a disposiciones coloniales durante la repartición de tierras, Sumbilca no podía aspirar a la posesión del “maizal” de Pacaybamba, ya que se le había dado el maizal de Piscocoto, quedando Pacaybamba como tierra excedente y puesto a la venta, originándose de este modo la hacienda de Pacaybamba. En los primeros años de la Colonia esta hacienda perteneció a la familia de Martín Pizarro, tío del conquistador Francisco Pizarro, estando demostrado que un miembro de esta familia, don Manuel Pizarro (nieto de Rodrigo Pizarro) se estableció en el pueblo de Marco el año 1648.

El año 1813, la hacienda de Pacaybamba tenía una población multirracial de 35 personas entre blancos, mestizos, indios y negros; estaba administrada por los yanacones José Ponciano Campos y Paula Ortíz, esposos ellos, del vecino pueblo de Ama.

Durante la guerra de la Independencia esta hacienda se encontraba en quiebra por falta de agua y por la situación de la guerra, pues por Pacaybamba se desplazaron los generales O’rrelly, Canterác, Álvarez de Arenales y Bolívar con sus respectivos ejércitos robando y depredando todo lo que podían. En las postrimerías del siglo XIX, la hacienda Pacaybamba fue comprada por la  Comunidad de Sumbilca a su propietario de entonces don Antonio Rossel.

Regresando al Título de la Conquista, por la zona oeste los linderos de Sumbilca eran “..entrando a las lomas de Ayacoto, Ichincoto, Leclespampa, Chunpampa (Poricocha), hasta Vilca” en la quebrada de Chancay.

Represa de Tuctucancha

Volviendo atrás un poco en el tiempo, a mediados del siglo XVIII se realiza la segunda composición de tierras comunales en el Perú, con ella se modifica parcialmente la demarcación del territorio sumbilcano. Los cerros eriazos como Quilca, Cresta, Cerro Viejo, Santo Domingo, Raquenque y las quebradas áridas de Rio Seco, Colorado, Puga Punta, Saucecito, Condorpiana, Huanchúy, Polvareda, Callán, Ocón, Pisquillo, Pumahuaca y Piedra Parada que no eran aprovechadas por la haciendas del valle bajo fueron dadas a la comunidad de Sumbilca, llevando así sus linderos hasta Pisquillo y Rio Seco.

En 1909, se produce un incidente entre Sumbilca y la hacienda Palpa, a causa que el dueño de esta, don Benjamín Bizquerra valiéndose de sus influencias políticas pretende la posesión de Pisquillo. Los sumbilcanos armados con palos que ocultaron entre sus ropas acordaron recuperar Pisquillo que se encontraba custodiada por un pelotón de gendarmes. Finalmente, aunque por pocos años, los sumbilcanos que tenían en regla sus títulos ganaron este pleito. Es así que hasta el año 1920 una comisión de comuneros sumbilcanos enviados por la comunidad llegaba hasta Pisquillo para renovar los hitos fronterizos, que consistía en una cruz de madera enterrada sobre la cual se levantaba una peana de piedras.

El año 1921, coincidiendo con la traición del Síndico Apoderado E. Santos Pérez que había desaparecido valiosos documentos de la comunidad de Sumbilca, las tierras de Pisquillo fueron dadas al olvido, lo que aprovecho Palpa para presentarlas como suyas. Legalizando esta apropiación el 20 de noviembre de 1940 por el Congreso de la República al crearse el distrito de Aucallama, al que anexa las tierras de Pisquillo, Quilca y otras del valle de Pacaybamba.

Valle de Añasmayo

Por la parte del río Chancay el referido Título de la Conquista menciona como linderos de la comunidad de Sumbilca a Vilca, Huayo y Añasmayo. De la misma manera entendiéndose como territorios sumbilcanos los cerros y faldas de la margen izquierda del río, como Raquenque, Tárioc, Piedra Blanca, Carrizal, Picay, Cerro Burro y desde el punto de Vilca Baja a 960 metros de altitud hasta el puente del río  Añasmayo.

Durante la colonia las tierras irrigables de esta parte del valle como Vilca, Huayo, Colcapampa, Alancho a las que se unían Conchar y Collas tuvieron una posición multicomunal, siendo aprovechadas en común por las comunidades vecinas en la cría y aclimatación de ganado vacuno español. Hacia el año 1890 la estancia de Vilca fue comprada por el ciudadano chileno Manuel Ramos a su propietario el Teniente Coronel Mariano Vargas, héroe de la guerra con Chile.

Vista del pueblo de Marco desde Wancavirga

Por la parte del río Añasmayo, el Título de la Conquista señala los linderos por los puntos de Alancho, Caracusi, Caracalzón, Yahuana y Toma. Aquí nos detenemos un momento para rescatar un hecho importante. Una extensión indeterminada de tierras en el maizal de Coillao fueron dadas legalmente en una composición de tierras a la comunidad de Pampas, que carecía de tierras bajas y además porque representaba un excedente para Sumbilca. Al parecer en los años próximos a 1825, los sumbilcanos dirigidos por el legendario y héroe de la guerra de la independencia, el Sub Teniente de Graduación don Mateo Yupanqui, echaron definitivamente a los pampasinos de Coillao. Continuando con los linderos, después de Toma el referido Título de la Conquista menciona a Chincay, Huactapunco, Coconhuaylla, Pallpán y Capilla Vieja junto al maizal de Llancay.

Poblado de Piscocoto- Sumbilca


Al parecer por las cercanías de 1750, la comunidad de Sumbilca vende a Rauma las tierras de Ingasuyo por motivo que los raumeños contaminaban las aguas del río con los desechos de los minerales que extraían de las minas de la parte alta. Los huandarinos igualmente perjudicados por el agua contaminada vendieron a los raumeños el maizal de Capia en un celmín de escudos de plata. Años después los sumbilcanos encabezados por el legendario Mateo Yupanqui, trataron de recuperar las tierras de Ingasuyo, fracasando en su intento por el asesinato del líder sumbilcano.

De Capilla Vieja en Acull, los, linderos de la conquista siguen por Huancayoc, Huiruma, Ausahpampa, Hunochaquin, Potacacarpa, Atashaulli, Quiquijirca, Shucsho, Rupaypampa e Icanjirca en Huanacray.

A fines del siglo XVIII se produce un largo litigio entre Sumbilca y las comunidades de Huándaro y Rauma, a razón que las segundas se habían apropiado de unas tierras de Sumbilca en el paraje de Acull. Al parecer este pleito lo perdió Sumbilca ya que en la actualidad no tiene la  posesión de dichas tierras.


Paraje sumbilcano de  Cullutrume


Hoy en día la comunidad de Sumbilca reconoce como sus límites oficiales, por el norte los pueblos de Chaupis, Pallac y Huayopampa, teniendo como línea divisoria el cauce del río Añasmayo hasta la toma de riego del fundo de Colcapampa, que sale del río Chancay colindando con las comunidades de San Agustín de Huayopampa y Pampas. Por el este con los pueblos de Rauma y Huándaro, siendo la línea divisoria la quebrada de Auquimanta (Lucma), Auras y los hitos demarcados hasta Shucsho  y Yacto. Por el sur con los pueblos de Marco y Quipán, siendo la línea divisoria la quebrada de Ullacaca, Llaumay, Cucurhuay, Shulca, Maquillas, Shimay y siguiendo el cauce del río Pacaybamba. Repasando esta parte, en dirección noreste por la quebrada de Pacaybamba, pasando por la parte baja de los cerros de San León, Puyhuán hasta llegar al caserío de Maraynioc; de aquí prosigue en dirección sudeste por la quebrada Shimay pasando por Ama y parte baja del cerro Rupay Pampa hasta llegar al cerro Allapicho; siguiendo la dirección nordeste por la quebrada Arhua, parte baja del cerro Mitupampa, luego prosigue por Llaumay y Ullacaca hasta llegar a la cumbre del cerro Huanacray.

Por el oeste, los linderos prosiguen por los terrenos de Palpa, teniendo como línea divisoria los hitos demarcados en Ocón y el cerro Cuñigúmen. Por el noreste, con los predios particulares de Saume, Santo Domingo, Llamarada, Pacaraos, la Acequia de Vilca y una sección del río Chancay.


Extractado de “RAICES DE MI PUEBLO: SUMBILCA”-
Autor: RUYER ESPINOZA YUPANQUI


Virco - Sumbilca


miércoles, 16 de septiembre de 2015

SUMBILCA: TIERRA DE MAGIA Y ENCANTO


El conjunto arqueológico de Wancavirga visto desde Sumbilca


Hace pocos días estuve en Sumbilca, el pueblo de mis padres y de mi infancia. Regresar a Sumbilca ha sido rememorar momentos de infinita calma de aquellos días felices en la vieja escuelita  425.

En  esta ocasión,  todo mi interés ha sido hurgar un poco más en el pasado esplendoroso del pueblo de Sumbilca; para ello he tenido que volver después de muchos años, a los predios naturales de  los antiguos wancavilcas, ubicados a lo largo de la cresta de la montaña desde Shucullcancha- Canto Punta hasta Cerín.

Antes de relatar nuestro periplo a Wancavirga quiero manifestar que el único propósito de esta crónica es contribuir al  esfuerzo de muchas personas apasionadas por ahondar en las raíces de la tradición oral y explorar aquellas leyendas locales e historias míticas transmitidas de generación en generación.


Quebrada de Inquirhuay - Sumbilca

La quebrada de Inquirhuay  es el  lugar ideal para soñar con la imaginación; es un lugar donde la magia, el encanto y la ilusión no tienen fin, es un pedazo de Sumbilca con mucha fantasía y misterio,  con antiguos mitos y leyendas por redescubrir y  fascinantes paisajes por explorar. Allí se tejen muchas historias increíbles como la de las “vacas cerreras” de Checcho, que la conseja popular refiere que en dicha zona el diablo puso  una piedra y cuando las vacas la lamían se volvían salvajes escapando de sus dueños hacia el campo; otro de los relatos populares cargado de mucho misterio menciona al sitio de Tapar como el punto donde se aparecían bailando los “wancos de Tapar”; también se dice que en dicho lugar se avistaban extrañas apariciones como las “cornetas de oro” que colgaban de unos peñascos próximos a Tapar. Nuestros abuelos  comentaban  que entre Manturín y Macha - Macha se escuchaban los tañidos ahogados de una campana, y se creía que el diablo tocaba su campana.



El paraje de Tapar - Sumbilca


Curaccalle - Sumbilca

Por estos lugares hay un sinnúmero de historias fabulosas, de relatos orales plagados de misterio, con el sello de increíble; así como también se dice que el diablo construyó un canal de regadío en la localidad de Inquirhuay, seguramente por la promesa de algún mortal a cambio de su alma; hoy en día este canal se puede apreciar en dicho lugar. El  paraje de Curaccalle era el lugar preferido de los seres malignos, se dice que por esos lares vivió  el legendario “Diablo Mateo”, que también recorría las ubicaciones de Tanacancha, Lucma y Pacha - Paque.


El canal del diablo en Inquirhuay - Sumbilca



VISITA  AL  PUEBLO  PRECOLOMBINO  DE
WANCAVIRGA


Para llegar a Wancavirga desde Sumbilca, lo hacemos por el camino antiguo hacia Rauma que pasa al costado del cementerio sumbilcano;  después de ascender caminando unos  cortos tramos, ingresamos a la posesión de Canto Punta, que viene a ser una extensión del complejo arqueológico  Wancavirga.


Antiguo camino a Rauma por allí llegamos a Canto Punta


Desde este lugar que parece mágico percibimos una quietud indescriptible, además de disfrutar los aromas de tantas flores bellas y plantas lugareñas como la muña, el quishuar, el tarwi, la flor de chilco, la escoba, el vallico, los shaullis y vizcaínos; también desde este mirador podemos gozar de una hermosa  vista, que incluye al imponente pueblo de Sumbilca.

En esta armonía ecológica de Canto Punta, todavía sobreviven especies nativas importantes como: el viscayno, la yerbasanta, la cola de zorro, la artamisa o marco, el chilco, la chichinpa, el quincho, la escoba, la manzanita, el shaule, el maicillo, la mauca, el pinao, la totora, diversos musgos y helechos, la muña, el tarwi, el wiñay-mozo, el brinca-mozo, el tapate, el pajarito, la llugurma, el ashpipino, la pancuncha, el llivo, la macha-macha, 
el buro-buro ó 3 cruces, entre otros.  

Desde la época colonial hasta nuestros días  muchos  árboles y arbustos de la zona han sido exterminados  lentamente para utilizarlos como leña o alimento del ganado, clara muestra es la destrucción del milenario arbusto de la cantuta “flor sagrada de los Incas”, que existió en Canto Punta.


En la actualidad Canto Punta no presenta construcciones importantes, solo restos dispersos de cimientos destruidos de lo que alguna vez fueron estructuras pétreas de singular consideración. Sin  duda este es el mejor lugar para atisbar todo el panorama del pueblo de los Ichocas e Ishcayantas.


Bloque de piedra de formas poligonales y gran simetría, clara evidencia que Wancavirga tuvo una admirable arquitectura (Canto Punta).


Piedra encontrada en Canto Punta denota un extraordinario alisado y magnifico corte con la técnica Inca.


Recordamos que en Canto Punta, existió por varios siglos el emblemático árbol incaico de la cantuta y que la inconsciencia e ignorancia destruyeron esta hermosa flor. Aquí nos llamó la atención encontrar un bloque poligonal de piedra finamente labrada de aproximadamente 80 centímetros de largo, con evidencias muy claras de que la estaban trabajando para cortarla con la antigua técnica inca; esto nos demostraría que los habitantes de esta comarca también conocieron dicho método que solo los incas dominaron.



Todo el lugar es un pequeño paraíso terrenal, con un ecosistema especial donde se relacionan todos sus elementos en una perfecta armonía natural.

Canto Punta


Minutos más tarde visitamos el área principal del conjunto arqueológico de  Wancavirga, situado  hacia el Este de Canto Punta sobre una pequeña hoyada  rodeada de grandes  peñascos. En esta época (30 de agosto del 2015) todo el lugar está cubierto de abundante vegetación que impide una buena  visibilidad del terreno, sin embargo la visión del paisaje es admirable, extraordinaria, nos embriaga los sentidos por tanta  belleza natural que allí encontramos. Al igual que Canto Punta, Wancavirga también ha sufrido la destrucción de sus estructuras a manos de leñadores, pastores y personas inescrupulosas que practican el huaqueo robando valiosas piezas de cerámica.

Restos diseminados del barrio residencial de Wancavirga. Valioso tesoro monumental absurdamente destruido por la ignorancia.

Parte de los cimientos de Wancavirga.

Vista general del barrio residencial de Wancavirga,  semi oculto por la vegetación.

En la parte inferior de Wancavirga, bajando hacia el camino a Rauma, podemos advertir la existencia de una  gran muralla de piedras de aproximadamente tres o cuatro metros de altura, que  circundaba y protegía el antiguo pueblo de Wancavirga.

Vista de un muro de contención de una formidable muralla de la ciudadela precolombina de Wancavirga que resguardaba  a sus habitantes de los intrusos.

Muralla de Wancavirga


 Al lado Este de Wancavirga bajando la montaña hacia “Cullutrume” nos encontramos con “Recaudilloso” que de acuerdo a la tradición oral es un río subterráneo que cruza con el camino real que va a hacia Rauma. Este enigmático lugar es parte de la cosmovisión andina “Kay Pacha” de los antiguos moradores de esta zona, que tenían la creencia que las almas de los muertos ascienden al Hanan Pacha (cielo) después de una rigurosa evaluación en el río de los muertos, que para este caso sería “Recaudilloso”. Luego solo las almas justas cruzarían el referido río montado sobre el pelaje de  un perro negro hacia el mundo superior donde habitaban los dioses como Viracocha, Inti, Mama Quilla, Pachacámac, Mama Cocha, entre otros.



Recaudilloso era el camino obligatorio de las almas que emprendían el viaje final hacia el Hanan Pacha.

Recaudilloso - Wancavirga

En Sumbilca   no solo nació la música con arpa y violín, sino que encontramos un pueblo grande con una gran historia, muy real, y dentro de un marco  impresionante hallamos  un cielo azul dibujado por nubes muy blancas, con un sol resplandeciente que inspiran tranquilidad; es el lugar perfecto que soñamos alguna vez.


Sumbilca
Un sitio ideal para sentir una emoción  especial, para sentir toda la fuerza de la naturaleza y alcanzar una conexión única. Todas estas sensaciones y realidades podrán disfrutarse  plenamente, en una visita al pueblo de  Sumbilca, y  al conjunto arqueológico de  Wancavirga, donde la magia y el encanto se unen para hacer de esta tierra un lugar encantador, un destino inolvidable.

Escribe: RUYER  ESPINOZA  YUPANQUI

Fuente: "Raíces de mi Pueblo Huaral"







                                         





sábado, 6 de junio de 2015

EL TITULO INMEMORARIAL DE SUMBILCA





El pueblo de Sumbilca en la provincia de Huaral - Perú



EL TITULO INMEMORARIAL DE SUMBILCA
              
            En los más de 400 años de existencia institucional de la Comunidad Campesina de Sumbilca, en muchas oportunidades han ocurrido  serios conflictos con las comunidades vecinas a causa de la imprecisión y la carencia de límites entre ellas. Es el caso que Sumbilca como muchos pueblos del Perú por la falta de formalización de la propiedad comunal presentan serios problemas e inadecuaciones que desencadenan en diversas controversias obstaculizando el desarrollo del país.

             La historia de Sumbilca registra muchos litigios con las comunidades colindantes de Marco, Huándaro, Rauma,y el centro poblado de  Palpa, donde mediaron fuertes enfrentamientos entre campesinos con resultados lamentables que recordar, como los ocurridos el año 2009 con los pobladores de Palpa, cuya disputa es por la zona de Pisquillo, Orcon, Pumahuaca, Reserva Prodacc- Pisquillo, Quilca y Cayán, tierras ancestralmente propiedad de la Comunidad Campesina de Sumbilca, y con el paso de los años parte de esto terrenos fueron olvidados por los sumbilcanos quedando a merced de los traficantes e invasores de tierras. Estos terrenos en litigio pertenecientes inmemorialmente a la Comunidad Campesina de Sumbilca, también pertenecen desde el año 1940 a la jurisdicción política del distrito de Aulcallama.

        A continuación veamos el Titulo de la Conquista de la Comunidad Campesina de Sumbilca, suscrita por las autoridades correspondientes  con motivo del primer pleito por linderos de los sumbilcanos con sus vecinos en aquellos años de la Conquista. El documento está fechado el 08 de febrero de 1604.


TITULO DE LA CONQUISTA DE
LA  COMUNIDAD DE SUMBILCA




El Excelentísimo Señor Conde de Vuestra Excelencia Dignísimo Presidente del Superior: Propuso a la real persona para el mejor gobierno de Madrid. Conviene a los comunes de Sumbilca este Titulo de la Conquista, Provincia de Canta, Doctrina de Guamantanga, dan fe por los linderos, lugares y jurisdicciones; primero don Lorenzo Campos, Alcalde Mayor de la Doctrina de Guamantanga, descargan su conciencia, conociendo lugares, estando rodeados de hombres principales y comunes del pueblo de Marco, Alcalde Ordinario Vicente Estrada, Cacique don Juan de Oria del Pueblo de Rauma, primer lugar: Huanacray, Junic (Juniac), Allcoderpán, Biscapucro, Quilcaycocha, Tarocoscay, Tinyaguaren,Llaumay, Cucurhuay, Shullca, Cocachacra, Maquillas, Pingullungo, Pacaybamba, Ayacoto, Ichincoto, Leclespampa, Chunpampa (Pinaopampa), Poricocha, al medio de la loma de la conquista da vuelta por Vilca, Huayo, Añasmayo, Alancho, Caracuasi, Caracalzón, Yahuana, Toma, Chincay, Huactapunco, Coconhuaylla, Pallpán, Capilla Vieja, Huancayoc, Huiruma, Auraspampa, Huanochaquín, Potaca-Carpa, Atashaulli, Quiquijirca, Sucsuy (Shucsho), Rupaypampa, Icanjirca, encuentra su derecho legítimo, Titulo Primero según manda los renglones mayores del primer capítulo.

Expedientes con los testigos solo el juramento y presentación del primero lo han de escribir por extenso el de los demás sumariamente en aquel término por la ley de este Titulo mando según que tienen su derecho bajo los testigos para lo mejor que convenga de los pueblos de los Atavillos Bajos, don Manuel Tello del pueblo de Chaupis, don Marcos De La Torre del pueblo de Pallac, don Francisco Celedonio del pueblo de San Agustín: Del pueblo de Huándaro los comunes dan fe con su Alcalde Ordinario don Hipólito Poma y su Principal.

Yo Gobernador don Santiago Guardamino, mando del Repartimiento de Guamantanga con cargo y conciencia que me den cuenta el Cacique Primero don Juan de Oria por los Títulos de los de Sumbilca, que por las pocas aguas está amparado como que son secos en Pampa de Dios.
Guamantanga, 12 de febrero de 1604 años.

Asumo las razones de los señores Cacique don Juan Oria, para que los indios de Sumbilca tengan mejor derecho, según mandan sus Títulos y sus sitios. Así lo preveo y mando—Santiago Guardamino.

Yo don Juan de Oria, natural del pueblo San Cristóbal de Rauma, en once días del mes de febrero de mil seis cientos cincuenta y siete años. Yo el otro ocurrí para la llamada de don Santiago Guardamino, Gobernador de este Repartimiento, a pedimento del otro Gobernador para el común del Sumbilca para los títulos y lugares, sus convenientes preferidos desde la Conquista por la prueba que le pertenecen a los otros indios originarios de Sumbilca, los que quieren apropiarse los indios de tres pueblos, como de Rauma, de Huándaro, de Marco son mencionados sin real lugar los otros parajes y lugares, manda de la Conquista según que mande el Título.

Cuenta a Dios y a esta señal de la cruz que les toca el derecho en real y verdad, para que conste lo firme con testigos que se hallaron presentes, en primer lugar el común del pueblo de Rauma, y  en segundo lugar del pueblo de Marco, y don Juan Evangelista De La Torre, los que firmaron conmigo en once días del mes de febrero del mil seis cientos cincuenta y siete años, como cristianos declaramos en el paraje de Yacto Pampa del común de Sumbilca..Juan Oria, Testigo; Juan Evangelista De La Torre, Segundo Cacique; Juan Huamán Apu-Rupaychagua, Ubaldo Simón Apu-rupaychagua, Alcalde Ordinario; los dos principales, Valerio Carhuachagua y Juan Sánchez, ante mi Pablo Mateo, Escribano del Cabildo.

(Tomado de "RAÍCES DE MI PUEBLO" de Ruyer Espinoza Yupanqui)