jueves, 19 de marzo de 2026

EL BESAMANO EN SUMBILCA: UN RITUAL DE PODER


 

EL BESAMANO EN SUMBILCA: UN RITUAL DE PODER

 

En el pueblo de Sumbilca, al igual que en muchas localidades del Perú, hasta inicios del siglo XX se practicaba uno de los rituales más singulares heredados de estructuras coloniales y medievales: la ceremonia del besamanos. Este acto, revestido de un aparente simbolismo, constituía en realidad una manifestación de poder ejercido por los sectores dominantes sobre la población más vulnerable. La práctica consagraba la sumisión y la obediencia de grupos generalmente analfabetos frente a las élites locales. En su forma feudal, el besamanos representaba el homenaje del vasallo a su señor, a quien reconocía como autoridad y al que juraba obediencia; como prueba de esta relación de dependencia, el súbdito estaba obligado a besar la mano de su superior.

En Sumbilca, el besamanos adoptaba características particulares, aunque mantenía su esencia como acto de subordinación. Era común que las personas de escasos recursos eligieran como padrinos a individuos adinerados o influyentes de la comunidad. Así, cuando el ahijado —niño o joven— se encontraba con su padrino en la vía pública, lo saludaba con una reverencia y solicitaba besarle la mano en señal de respeto. El padrinazgo derivaba en un vínculo de compadrazgo, entendido como una relación de parentesco espiritual o de afinidad, que generaba obligaciones recíprocas. En la práctica, este lazo implicaba que el padre del ahijado brindara apoyo al padrino, especialmente en trabajos comunitarios o en la toma de decisiones colectivas, como las votaciones en asambleas, contribuyendo así a resguardar los intereses de este último.


Raíces de mi Pueblo - 03-2026 - Ruyer Espinoza Yupanqui