TADEO YUPANQUI, UN BANDOLERO SOCIAL
La información documental acerca de la existencia
del sumbilcano Tadeo Yupanqui es escasa; sin embargo, los relatos de tradición
oral transmitidos por generaciones sugieren su presencia hacia fines del siglo
XIX, periodo caracterizado por una intensa conflictividad social en el Perú.
De acuerdo con estas fuentes orales, sus
incursiones y desplazamientos dieron lugar a percepciones contrapuestas. Para
algunos, fue considerado un simple salteador de caminos; para otros, en cambio,
se trató de un personaje solidario y generoso, dotado de un marcado sentido de
justicia frente a la opresión y al malestar social. Se le describe como un
individuo que no dudaba en enfrentarse a los hacendados del valle bajo de
Huaral, así como a los miembros de la Guardia Civil que lo perseguían.
Con el tiempo, adquirió entre amplios sectores de
la población la imagen de un justiciero que se habría rebelado contra la
tiranía y la injusticia del Estado, defendiendo a los pobladores de los abusos
cometidos por poderosos terratenientes de la región. En este contexto,
numerosos simpatizantes se habrían sumado a su causa, conformando una banda que
lo acompañaba en sus incursiones por diversas haciendas del valle bajo.
Durante los últimos años del siglo XIX y las
primeras décadas del siglo XX, el bandolerismo se consolidó como un fenómeno
persistente en distintas regiones del Perú, especialmente en áreas rurales
donde la presencia efectiva del Estado era limitada. En ese escenario, la
geografía accidentada, las profundas desigualdades sociales y la debilidad
institucional favorecieron la aparición de grupos armados dedicados al asalto,
el saqueo y la extorsión. Muchos de estos bandoleros actuaban en cuadrillas
organizadas y operaban en rutas comerciales, haciendas o zonas de tránsito
obligado. Su accionar generaba temor tanto en las autoridades como en la
población local; no obstante, también dio lugar a interpretaciones más
complejas. En determinados casos, algunos de estos personajes fueron percibidos
por sectores populares como figuras de resistencia frente a los abusos de
poder, lo que contribuyó a forjar una imagen ambivalente, situada entre la
criminalidad y la justicia social.
En este sentido, al igual que el célebre Luis Pardo
Novoa, Tadeo Yupanqui alcanzó notoriedad y llegó a convertirse en un símbolo de
rebeldía para los campesinos de la región, a quienes presuntamente auxiliaba,
lo que motivó su asociación con la figura del “Róbin Hood”. Su trayectoria
ilustra cómo el bandolerismo podía adquirir dimensiones sociales y simbólicas
que trascendían la mera actividad delictiva.
SERIE: Raíces de mi Pueblo 2026-02
Ruyer Espinoza Yupanqui
